La información que podemos obtener de los aceites esenciales y que nos guiará el cómo los utilizaremos, va más allá de la química.
Una de las tantas formas de entender esto, darle una nominación y entender cómo lo podemos insertar en nuestra práctica como aromaterapeutas es a través de la herbolaria y las diferentes teorías que han nacido a partir del estudio y experiencia con las plantas.
La Medicina Tradicional China, la Medicina Tradicional Occidental, el Ayurveda y otros tipos de sistemas médicos tradicionales ven a las plantas, además que desde su química y terapéutica, desde su ámbito energético.
Esto se refiere a diferentes patrones cualitativos que nos ayudan a entender cómo abordar una situación en específico desde el análisis de la dolencia/enfermedad y realizando la correspondiente formulación.
Para esto, en primer lugar, vamos a explorar el concepto de los seis estados de los tejidos.
Una de las claves es entender cómo se comportan los tejidos corporales bajo desequilibrio. El objetivo no es tratar síntomas, sino modular el terreno corporal y devolverle su equilibrio natural.
Se evalúan tres aspectos:
Observamos el estado de los tejidos y sistemas implicados.
Preguntas clave:
Por ejemplo:
Se presenta dolor menstrual con espasmo, lo que muestra un estado de tensión, por lo tanto, se elegirán aceites relajantes y cálidos.
Cada aceite tiene una cualidad energética dominante que se expresa en su efecto (calor/frío) y su acción (dispersante, tonificante, astringente, etc.).
Aquí dedicaré más tiempo en analizar a los aceites esenciales ya que es algo que requiere más detalle por no ser información tan palpable como en el caso de la dolencia.
La energía de un aceite esencial no se refiere solo a su composición química, sino también a su acción cualitativa sobre el cuerpo, la mente y los tejidos.
Cuando evaluamos un aceite esencial energéticamente, buscamos responder:
Este enfoque permite una formulación más inteligente, personalizada y profunda.
¿Qué se observa? Evaluamos tres dimensiones clave:
Temperatura energética o cualidad que otorga
Esto lo podemos evidenciar en la diferencia de lo que se siente al aplicar tópicamente un aceite esencial de Mentha piperita versus un aceite esencial de Thymus vulgaris, sobre la piel y debidamente diluído. Los aceites esenciales calientes estimulan, activan la circulación y tonifican tejidos hipoactivos. Los aceites fríos calman inflamaciones, relajan y enfrían procesos agudos.
Astringe
Los aceites esenciales no humectan, pero sí pueden poseer una actividad astringente o estíptica, lo que los hace útiles en caso de que estemos trabajando sobre tejidos en donde la humedad y relajación de estos hace que se pierda o estanque una mayor cantidad de líquido corporal. Los aceites esenciales secos o astringentes/estípticos ayudan a eliminar humedad o congestión, y a tonificar tejidos laxos.
Los aceites esenciales con energía húmeda suavizan y reparan mucosas o piel seca. Cabe señalar que los aceites esenciales no humectan los tejidos, sino que más bien, los suavizan y reparan, de esta forma, evitando la pérdida de humedad.
Dirección de acción y tono del tejido
¿Relaja? ¿tonifica? El aceite esencial relaja el tejido o tonifica su acción? Algunos aceites esenciales tienen acción ascendente; elevan el ánimo, estimulan la mente. Otros son descendentes o equilibrantes; ayudan a calmar, enraizar o enfocar.
